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marzo 1, 2016

¡Que empiece la función!

When harmony is everything...

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Hace un mes me informaron de la ocasión de comenzar una nueva aventura en Italia, por esta razón he intentado ponerme al día con materias y conocimientos que no había estudiado en profundidad por cuestiones prioritarias ante otras que son presumiblemente más primordiales de cara al mundo laboral.

Esta oportunidad me regala la ocasión de involucrarme de lleno en el mundo del teatro. De participar de todas sus variantes, algunas ya experimentadas y otras preparadas para sorprenderme. Entre ellas se encuentra una vieja amiga con la que he flirteado en varias y desordenadas ocasiones. Sí amigos, ella es la compleja y coqueta Opera.

Mi primera experiencia se remonta a mediados de Diciembre de 2009, por aquel entonces estudiaba en Milán y topé con mi bautizo operístico de una forma inesperada e inusual, pero a la vez grandiosa. El recinto fue el Teatro alla Scala di Milano y la obra CARMEN de Bizet.

En el principio mi ignorancia se veía auxiliada gracias al anterior visionado de la película protagonizada por Paz Vega y dirigida por Vicente Aranda (‘Carmen’,2003), pero ya por el fin del primer acto me olvidé de lo recordado para dejarme llevar por la fantasía del momento. Hay que recalcar de nuevo el término inusual, ya que por mi forma de acceder al templo teatral fue inconvencional, siendo un método el cuál resultaría no tener asiento en toda la función. Esta duraría 5 horas, las cuáles fueron una de las más estimulantes de mi vida.

El tiempo pasó, las navidades y la época de exámenes me mantuvieron ocupado. Pero tras esta época no dejé de pasar la oportunidad de asistir a una nueva función, esta vez gracias a la publicación de un anuncio de un pre estreno de la obra de habla alemán Das Rheingold creada por Wagner.

https://www.youtube.com/watch?v=6-cM9folktM

Esta ocasión tenía la peculiaridad de que se trataba de una función de la que el suplente del personaje principal se hacía cargo del papel, tratándose de la única práctica frente al público antes del estreno. Hay que decir que desde mi ignorancia, el interprete estuvo soberbio, y si no hubiera sabido ese dato, no lo habría percibido de ninguna forma. La obra en sí tenía un estilo visual más contemporáneo, sin ápices clásicos. En cambio, gracias al contraste con la opera de Bizet, descubrí a percibir las diferencias entre ellas. Wagner me demostró un alma más oscura conducida por una majestuosa composición musical la cual hacía del interprete un ser aún mas grandioso en cada una de sus intervenciones.

A mí vuelta a España no asistí a más representaciones, pero visioné bastantes obras en internet subtituladas. Gracias a ello, logré agudizar un poco más desde el aspecto sonoro al visual entre las diferentes producciones.

Comencé una nueva aventura en Polonia, concretamente en Poznan. Ciudad que elegí por diversos factores entre los cuáles se encontraba su magnífico Teatro. Pero por diversos motivos no encontré el momento de asistir a una nueva representación. Esto no sería hasta el 1 de Noviembre de 2013, día al que asistí a mi última opera. La Traviatta de Giuseppe Verdi en el Teatro Florida de Algeciras, un evento mucho más modesto pero con la misma asombrosa atmósfera de los anteriores.

Prensa

A mi opinión la considero como la expresión totalitaria del Arte en su esencia. Desde el trabajo artesanal del atrezzo, la cuidada y delicada iluminación, la composición de obras que hacen levitar tanto a los intérpretes vocales como a musicales. Una laboriosa cadena humana que logran transmitirnos toda su magia en pleno directo, regalándonos un instante único, un instante que nunca se volverá a repetir y que nunca existió antes.

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