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febrero 26, 2019

¡Sinvergüenza!

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Paul_AbbottSi viviéramos en la Inglaterra del siglo diecinueve, la infancia de Paul Abbott, tranquilamente, podría ser el comienzo de una novela de Dickens. Pero no; los tiempos cambiaron. Por eso en el siglo veintiuno esta historia, la historia de su propia vida, se llama Shameless.

Nacido en Burnley, Lancashire en 1960, Paul Abbott se crió en un ambiente de clase trabajadora, el noveno de diez hijos.  Al abandono de su madre cuando tenía nueve años, se le sumaría su padre dos años más tarde, siendo él y sus hermanos abandonados bajo la responsabilidad de la hermana mayor asumiendo el rol materno. Abbott convirtió su experiencia infantil en drama treinta años más tarde con Shameless (Canal 4, 2004), una serie de siete temporadas en la que David Threlfall interpreta al padre alcohólico y Anne-Marie Duff la hija mayor que se hace cargo de la familia Gallagher.

El éxito de Abbott es notable en todos los sentidos, pero más aún si tenemos en cuenta su historia de fondo. Shameless fue en gran parte autobiográfica. Su familia eran los Gallagher, sólo que más disfuncional – ocho niños que viven en una pequeña casa en Burnley.

“Seis hijos en una habitación, y sin baño, que olía a mierda.”

Su padre se quejó cuando vio Shameless, alegando que nunca habían vivido en unas viviendas de protección oficial, y que nunca había tenido el pelo largo. Su padre era más pequeño, más inteligente (llevaba traje y corbata) y más violento que Frank. La mayoría de sus hermanos eran analfabetos y su hermana mayor, embarazada de ocho meses a los 16 años, se convirtió en la madre a los hijos cuando su verdadera madre los abandonó.

“Cuando estaba en mi temprana adolescencia solía tener tres puestos de trabajo al mismo tiempo. Fui barbero, que es una de las mejores cosas que hice, trabajé en una tienda de antigüedades y en un restaurante. Algo de lo que ganaba iba para mí. La mayor parte, a un fondo común”.

Shameless US es una producción que muestra como en USA se pueden lograr a hacer obras que no tengan siempre el mismo estilo de ritmo, visual plastificado y sonoro que repiten en sus mega producciones sean de la temática que sean. Aquí es dónde rompe Shameless con su irrupción británica en una sociedad totalmente americanizada. Su iluminación, sus movimientos de cámara, el acertado casting son algunas de los aciertos que algunos de los aspectos que ha logrado transmitir el creador Paul Abbot. Su intención era hacer una comedia que a la vez tuviera verdad emocional. A partir de un mundo que conocía de cerca.

“No pienso que sea necesario sufrir para ser un buen escritor. Pero creo que debes experimentar los extremos para prever lo que puede acontecer.”

En su última producción vemos como una familia intenta sobrevivir gracias al sacrificio que la hermana mayor hace porque sus hermanos crezcan y se eduquen. Al otro lado se encuentra su padre, un drogodependiente que dedica su vida a la autosatisfacción dejando de lado las necesidades que sus seres más cercanos necesiten. Y por lo último la ausente, pero implacable aparición de la madre bipolar que alterna los estados felicidad extrema a convertirse en una depresiva suicida. Todo ambientado en los suburbios de Illinois con la sensación de humedad, suciedad y relaciones salvajes entre los personajes. Una naturalidad que raya la permisividad entre sus integrantes más jóvenes pero que no se alejan para nada de la realidad.

El punto culmen que reúne la serie es con la utilización de su banda sonora, grupos de rock garage se reparten cada escena de la serie en el punto álgido de su tema.

Remake, ese temido término que hace temblar a cualquier defensor de la creatividad y originalidad. Una serie creada a base de otra que tuvo un anterior éxito en la anterior década en los UK. Pero cuando es el mismo creador quien lleva a cabo la producción tiene altas probabilidades de convertirse incluso mejor que la anterior.

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